KAMIKAZE MAGAZINE

P O E S Í A

Daniel Adolfo Moreno, 15 de enero de 2024

M A L T A
Miel endémica,
soberana y amurallada,
de edad megalítica en el Mediterráneo te enseñoreas.
Innumerables son las generaciones que sucumbieron a los pies de tus costas:
Caballeros, náufragos, santos, asesinos y fanáticos de una infame luna,
quisieron todos ser dueños del misterio de tu regazo.
Dulce mujer con silueta de isla,
dulce silueta de isla que es mujer.
Vestida de panales,
sobria como una roca,
vienes y te adornas de diadema porque quieres.
Tú, testigo silenciosa de conflictos del orgullo del hombre, de orgullo necio de hombres,
fémina distante e indolente a la sangre derramada,
disfrazada de niebla y de noche, envuelta en la tiniebla callabas.
Indiferente, cálida y fría no tienes dueño.
Señora ultrajada de Napoleones sedientos y desaforados;
caro es el precioso borde de tu figura espumada.
Malta, convulsa, indolente, hechizante.
Tu voz como de mujer es un libro blanco,
tu anatomía es de 68 huesos,
y tus sueños son de amaneceres y flamencos recortados en el horizonte.
Todo un archipiélago arrojas de tu sonrisa.
Cálido es el corazón de tu mediodía,
vertiginoso acantilado tus noches más profundas;
bello murmullo de muchacha son tus oleajes.
Laguna negra habita en tu pupila de amante
y laguna azul cerúlea en tu mano más amiga.
A tu cintura se abrazó un Saulo instruido por los ángeles del cielo
y descansó en la palma de tu mano de ninfa.
Malta,
atardecer trágico y desesperado de un ansioso Caravaggio,
cómplice silenciosa de su fuga,
y musa de su violento pincel.
Tú,
cónclave salvaje de eterno sexo femenino;
flotas entre abundantes navíos te que han cortejado y han caído.
Celada por siglos de un clérigo vestido de serpiente gris,
pretendida por rapaces señoríos de aliento medieval,
has sabido ser esquiva como golondrina,
fantástica cual Medusa iridiscente,
y dueña de todo un inmenso mar.
