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Daniel Adolfo Moreno, abril 24 de 2024

LOCURA

I

De la condición y ejercicio del famoso y valiente

 hidalgo don Quijote de la Mancha

En cierto lugar de la Mancha vivía,

-enjuto de carnes y rostro esbelto-

Alonso Quijana, actor de este cuento,

frisando los cincuenta años su hidalguía.

Y diose a leer libros de caballería,

llenando de fantasías su intelecto,

de amores, batallas y encantamientos;

y por honra ganar caballero sería.

Quiso limpiar las armas lo primero,

bajo el polvo en un rincón olvidadas.

Púsose don Quijote de la Mancha,

 y Rocinante al rocín compañero;

faltábanle el encaje y la celada,

y marchose por el mundo a sus anchas.


II

Don Quijote y Sancho Panza

De la espantable y jamás

imaginada aventura de los molinos de viento

Don Quijote:

Mira allí Sancho, treinta o más gigantes

a quiénes pienso hacer gran batalla,

por cual quitar simiente tan canalla

servicio es de caballeros andantes.

Sancho:

Dese cuenta vuestra merced cuanto antes,

que no vea monstruos donde no los haya:

molinos son de redondas murallas,

y no amplios brazos sino aspas rodantes.

Don Quijote:

Bien parece que no estas iniciado;

 luchar contra todos yo no escatimo,

¡ni aunque fueran como Briero el malvado!

Sancho:

¡Que vea bien que no son sino molinos;

que ahora el viento sus aspas ha agitado,

donde enfrentarles es gran desatino!


III

De las razones que pasó Sancho Panza

con su señor don Quijote

Don Quijote:

Acabo de creer Sancho, compañero,

que aquel mal castillo érase encantado,

porque los follones que te han manteado,

visión de fantasmas me parecieron.

Sancho:

Que no digan que soy mal escudero,

que con gusto me hubiera vengado;

 y aunque caballero no estoy armado,

mis desventuras cobraría al ventero.

Don Quijote:

Es que poco sabes de Caballería:

Nada hay como vencer en batalla,

y emular aquel de la Ardiente Espada.

Sancho:

Ha de ser como dice su señoría,

y aunque no hallamos vencido a canalla,

y sólo gane palos y puñadas.