DIARIO IV


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Hoy es sábado, y son las 19:10 pm, y estoy rompiendo ya mi día de descanso porque se va a empezar a poner el sol. Ha sido un día para mirar y escuchar videos musicales.
Acá está Lukas, pero no quiso mirar a la cámara porque dice que no está pal show, porque él es un can altamente adiestrado, y que no le gusta que lo traten de mascota; pero cuando sale a la plaza, le encanta que la gente lo salude y le acaricie; los niños siempre quieren tocarlo. Tiene muchos amigos en la plaza de todas las edades. La gente que saca a pasear a sus mascotas; tiene amigos señores de edad avanzada, tiene amigas señoras de edad avanzada, tiene amigos jóvenes deportistas, y niñas en la flor de su juventud. Se cree el perrito más famoso del barrio.
Ahora le encanta escuchar el koto, y le encanta escucharme ensayar la guitarra; le gusta la guitarra docta más que la música popular; Cuando ensayo piezas, se echa en su futón y llega a suspirar. Le gusta Bach y Paganini. Cuando registro mis ensayos, siempre está muy cerca mío, casi a mi lado, y sabe que no tiene que interrumpir…

Resulta que hoy estuve -y también anoche- mirando unos fragmentos del film Carmen de Carlos Saura (1983) y es una barbaridad el elenco y la fotografía y sus cuadros. Probablemente supere a muchos montajes de la Ópera misma de Bizet. La cuestión es que ya había mirado a principios de este año esos fragmentos, pero sin profundizar en ello; ahora ya distingo un poco el elenco. Antonio Gades por ejemplo es un bailaor espectacular, su teatro su arte, su dominio de la escena; hizo el guión además. Participa la Pepa Flores, Cristina Hoyos, Paco de Lucía, …¡uf! ¡Una bestialidad!, verdaderamente brutal…Es curioso cómo se van cerrando círculos en mis intereses artísticos que ya se van volviendo muy puntuales. La primera anécdota que tengo de la obra, es por mi hermano chico, que siempre fue muy payaso, un verdadero payasito que imitaba personajes de la televisión todo el tiempo, y hacía reír a todas las tías y los tíos de mis dos familias en las reuniones y fiestas. Mi abuelo materno, el abuelo José lo llamaba «el tarrito con piedras», por lo inquieto, y bullicioso. En una ocasión, lo expulsaron de una clase en primaria -debe de haber tenido unos 10 años- por estar cantando un fragmento de la ópera Carmen. No tengo idea de dónde se sacó ese repertorio, porque yo sí escuchaba Mozart, y Bach y Chopin, mucho mientras los cuidaba, pero ópera no. Así que tuve que ir a conversar con su profesora para retirarlo al final de la jornada y firmar una amonestación por interrumpir la clase con cantos de ópera, el muy payaso… Tiempo después, aparece un fragmento de la obra, en la segunda parte del film «Hostal», uno de mis films favoritos, la debo de haber mirado unas 30 veces fácilmente. Aparece en una escena de antropofagia: un torturador se está comiendo la pierna de su víctima mientras éste aún está vivo, y mientras come de él, escucha Carmen. (Las deleted scenes del film son una joya. El film está dirigido por Eli Roth.) Ahora estos últimos meses he profundizado mucho más en la obra de Bizet, pero aún no la he visto completa. He mirado partituras musicales, y algunas pieza vocales, y he visto fragmentos de muchos montajes de distintas épocas y compañías y elencos. (Lo mismo para varias otras obras) Lo que sí me pasa, es que considero al género ya un poquito añejo, y muy pesados y largos los montajes. Ahora estoy digiriendo lo que ha hecho Saura con la obra. A mí esto es algo que me interesa muchísimo, y es algo que vengo haciendo de manera intuitiva con mi producción artística: por ejemplo lo que he hecho con la literatura de Borges podría tener cierta similitud: la apropiación, la «mutilación», o variación o reinterpretación, y trabajar capa sobre capas de conceptos. También lo hecho con la historia de la pintura en mi obra visual, y con la música algo puede entreverse.
Entonces viene dándose este interés en mi por los cuadros folclóricos desde hace un tiempo. Ya he cavilado respecto de los cuadros de folclor de Mazowia, por ejemplo, me vengo deteniendo en el flamenco hace mucho, y ahora me he detenido en el folclor nacional, y más particularmente en la cueca -porque el folclor nacional siempre me ha interesado mucho, y la muestra y prueba de ello está en mi literatura de corte más picaresca, de roto chileno, de wuachaca e incluso de flaite o cuma o punga; he rescatado todo eso, en el lenguaje, de momento- Estuve de hecho mirando la «Pérgola de las flores» y «La remolienda» (el film «La casa de remolienda» es una joya) , y como tengo dominio en las letras y la poesía y las métricas, y me estoy decantando por la composición musical, y todo mi bagaje audiovisual y de cine, más mi dominio de la historia de la pintura -y por lo tanto del «cuadro»- todo parece apuntar a que voy a terminar produciendo algún montaje de corte teatro-musical. Además están las experiencias mas tempranas y escolares de mis aproximaciones con el teatro, donde tuve que realizar muchos cuadros, primero en la primaria, y luego en la secundaria. En la secundaria hicimos con unas compañeras «Edipo rey»; luego el último año, me tocó la obra del teatro del absurdo «El cepillo de dientes». Para «El cepillo de dientes» yo hice la adaptación del guión -un resumen, como lo que he hecho con toda la literatura ajena- , después de la adaptación, hice el montaje de la escenografía, que era muy sencilla y me parece que resolví la obra en dos actos, por cuestiones de logísticas y montaje de escena y utilerías; la protagonicé además. Todo un cabrón, como siempre. Está el hecho también de que mis primeras actuaciones de banda, también las hacía con ciertos elementos escénicos y teatrales, y más de una vez, incorporé a compañeros de escuela, que participaban en el taller de teatro; ahí yo les proponía el concepto, y aceptaban encantados, porque todos querían ser parte de Efecto invernadero. También he mencionado que el conjunto de «camareta» en el que participaba, se conjugaba con el taller de danza, que dirigía la novia de mi profesor, y también presentábamos cuadros…finalmente todo eso está cerrándose como un círculo; es más, hasta estuve considerando como segunda opción después de arte, estudiar Diseño teatral. Pero no nos confundamos, a mí no me gusta el teatro, y el cine me gusta como espectador, y sí, he leído mucho teatro: griego, español -del siglo de oro- y también casi todo de Shakespeare, y vi en mis primeros veintes, todo lo que se ha adaptado de Shakespeare para el cine. Y está el hecho además de que detesto a los actores, y son muy pocos los que me parecen notables, y todavía menos los que podrían llegar a simpatizarme…(y ni hablar de la horrible mediocridad del concepto de área dramática que tienen en chile en la televisión y en las facultades de arte…ahí andan los pobres diablos haciendo comerciales para mercado libre, detergentes y comida para gatos…lorea la weá repugnante, weones repugnantes….) Ya, fin del comentario.
Ahora me voy a dar un buen baño caliente, y tal vez me animé después de cenar a registrar alguna canción en una toma. A propósito de mis estudios musicales, estoy sin uña índice ahora también hace unos tres días; estoy sin uña índice y de dedo medio; la uña que me ha sorprendido ha sido la uña pulgar, que pensaba sería la primera en romperse, pero está bien firme todavía…Ayer y anteayer estuve leyendo un par de páginas del Quijote; literalmente dos páginas por días; y ayer me topé las cartas de Sancho a Teresa y me he partido de risa… Curioso es el hecho de que el año pasado, quizá todavía más atrás, un día, llegó una abeja hasta mi escritorio, una abeja moribunda, y yo hice un registro tipo corto, encima del libro del Quijote, que es una edición conmemorativa de la RAE; ahora que se me ocurrió hojear el libro, que había estado por muchos meses en la estantería, volvió a aparecer un visitante, esta vez un abejorro, y no he querido dejar pasar la ocasión de capturarlo, y hacer unas tomas también sobre el libro.

